Momoitio y su admiración por Charlie Chaplin

Todos los seguidores del artista Julián Momoitio Larrinaga tienen muy presente su admiración por el gran genio (como el mismo le ha definido en innumerables ocasiones ) Charlie Chaplin. Posiblemente una infancia marcada por su películas ha sido la causa de esta gran admiración …

Momoitio y Chaplin (1)-Aquí os dejo una singular muestra recopilatoria de muchas de las obras de Momoitio donde ha retratado a su gran ídolo.

 

Momoitio & Velázquez

Julián Momoitio siempre ha admirado al Gran Velázquez , aquí una serie de obras suyas fotografiadas hoy mismo en su estudio, homenaje al gran Maestro…

Momoitio un experto retratista

MEDITACIÓN SOBRE EL RETRATO
Se tardaría mucho explicar el sacrificio que supone para el pintor “El retrato “,pero pienso que merece la pena luchar por captar los acordes psicológicos y físicos de los que hoy están en la danza del pincel y del color de esa presencia, donde nace la esperanza de que te puedan contemplar, en tu ausencia; porque mejor ser flor aunque el perfume murió; pero el mensaje de su presencia, su sentimiento dejó, para que los que vivan entonces, miren en el lienzo de su retrato que solo el aroma de la vida dejó; por eso yo pinto retratos, porque todo es nada, y nada soy yo, por eso pinto de todo, porque como la noche y el día nunca mueren. el sol quisiera ser yo. Por eso el lamento y las risas de mi pincel, por eso la esperanza de vivir en mi ausencia el perfume de ese viento que mi vida llevó; pero mejor ser flor aunque el perfume perdió porque se vive en la tela que un pintor plasmó, dos vidas y un solo esplendor porque aunque viva el ruiseñor que a una paleta engendró, siempre alguien su canto recordó; por eso pinto retratos, porque una flor no soy Yo.


INVITACIÓN AL RETRATO
Cuando pinto retratos determinados aspectos de mi pintura, son sacrificados, la relatividad impulsiva, la investigación de las calidades, el dejar hacer al inconsciente en pro de la dimensión psicológica, fantasía de la intuición etc… Porque teniendo en cuenta que uno no es siempre lo que la imagen transmite, yo trato de captar fielmente a la persona, pero sobre todo la imagen que el propio personaje tiene de sí mismo, plasmar parte de sus sueños, sus anhelos, y que sientan que están en la utopía de la barca de sus vidas y que por fin divisan la enseñada, oculta por la niebla, disipada por los rayos de unos pinceles que sólo tratan de aferrar al tiempo para perdurar la vida, de unos que vivieron, y al hacerlo crearon la perenne esperanza, de dejar un sonido, cuando llegue el silencio de sus vida.
Al caminar no siempre s e hace camino, por ello y porque me quita mucho tiempo en mi desarrollo profesional, y a pesar de que son muchas las peticiones, sólo realizo 2 ó 3 retratos al año, así puedo seguir caminando por los imprevisibles sentimientos que me inundan y me dan fuerza, para luchar, por dejar una estela, que retrate a mi obra, y en ella a mi presencia, y en ésta la ilusión de crear un ausencia, en la cual el hoy de mi destino tenga voz en la metáfora de mañana.
Julián Momoitio

Exposicion de Momoitio en Bilbao

Galería de arte Llamas ; algunas obras y la lista de precios , por si hay alguien interesado. Imágenes de las obras

Aquí algunas imágenes del día de la inauguración.

Y aquí el díptico de la exposición.


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Cuando la imaginación nos supera

Momoitio 5El pintor vasco Julián Momoitio, expone en la galería Sharon Art

LEÓN.- Marcelino Cuevas

«El hombre está más allá de las razas y de cualquier connotación circunstancial. Yo creo en el ser humano como ciudadano del mundo. Por eso en mis cuadros hay figuras de todas las razas, paisajes de los cinco continentes y de un sexto que vive en el interior de las personas. Lo importante de mi obra es el mensaje que transmita, la verdad de una mirada, el intento por revelar la lucha por la redención de cada individuo». Así es Julián Momoitio Larrinaga, un vasco universal que ha llevado su arte al mundo entero, especialmente a diversos países europeos y a los Estado Unidos, donde es un artista premiado y reconocido.

Momoitio llega a Sharon Art en el momento cumbre de su carrera. Ahora ya no tiene que calibrar cada pincelada para convertirla en el humilde estipendio que le sirva para cubrir sus necesidades vitales. Momoitio ya no pinta para vivir, «yo pinto para disfrutar, para encontrarme a mí mismo cada día». El pintor tiene un estudiado aire bohemio, con su enorme pipa siempre en la boca, pero sin humo. Ha convertido ese objeto personal en uno de los atributos de su figura, en uno de sus signos identificativos.

Los primeros cuadros datan de mediados de los años cincuenta y desde entonces no ha dejado descansar a su paleta. Sus exposiciones son innumerables, así como los premios que ha conseguido. También ha realizado importante obra pública, como los murales que decoran las calles de varias localidades del País Vasco.

Comenta el artista que ha pasado por muchas etapas diferentes. «Creo -dice- que con unas características bien definidas, he tenido en mi obra ocho etapas bien diferenciadas. La realista que comencé con catorce años. La neocubista, cuando descubrí a los genios de principios del siglo XX. La anónima, en la que no quería parecerme a nadie. La costumbrista, basada en las raíces de mi tierra. La romántica… y la actual, que es un compendio de todas ellas, pasada por el tamiz del tiempo».

En los cuadros de Momoitio hay un cúmulo generoso de técnicas, desde el collage hasta las más delicadas veladuras. En cada uno de sus cuadros hay un rincón dedicado a la abstracción, otro al retrato, incluso aparece casi siempre un bodegón integrado perfectamente en la composición. En cuanto a la temática, no hay duda de que Momoitio es un agudo testigo de su tiempo: revelador de injusticias, enaltecedor de aquellos que han luchado o luchan por la libertad, e incorregiblemente romántico.

María José Mas, escribe sobre la obra de este singular pintor vizcaíno: «Hablar de Momoitio en unos momentos en los que su fama trasciende nuestras fronteras, en unos momentos en los que las plumas más brillantes de las letras españolas han escrito sobre su pobra, y sobre su persona, es casi una pretensión por mi parte. Sin embargo, después de haber mantenido un cálido y enriquecedor diálogo, después de haber captado el inmenso mensaje humanístico que emana de su ser, no solamente es para mí un reto sino un necesidad. Momoitio es siempre él mismo, sin condicionantes, sin frenos, sin miedos, y esa fidelidad a su modo de ser hace que sienta por el artista un enorme respeto».